La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) abrió el debate sobre si las herencias y los legados se deben gravar. Actualmente esto no sucede en México y, para algunos especialistas, imponer una medida de este tipo sería un despropósito que, a diferencia de lo que señalan algunos ministros, podría afectar el patrimonio de las familias de menores ingresos si no se aplica con las exenciones impositivas adecuadas.
Hace unos días, durante una sesión de la Corte, la ministra Lenia Batres Guadarrama calificó de “injusto” que no se graven las herencias y los legados. En su opinión, una persona que recibe recursos que no se generaron a partir de su esfuerzo, “en estricto sentido, reproduce desigualdades sociales”.
Días después, en una videocolumna, la ministra destacó que 24 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) cobran un impuesto a la herencia o legado, que asciende a 0.5% de los ingresos fiscales totales de esos países. Un total de 21 países lo cobra a las personas herederas por grado de parentesco y tres lo aplican sobre el valor de la propiedad de la persona fallecida.
Añadió que 50% de la población global posee actualmente menos de 2% de la riqueza, mientras que 10% concentra más de 76 por ciento. “El único mecanismo que tiene nuestro mundo para redistribuir esta riqueza es el pago de impuestos. Por eso es por lo que, hace unos días, hablamos de que consideramos que es justo que se pagaran impuestos a las herencias y legados; sin embargo, esa no es una facultad de la Suprema Corte, le corresponde al Congreso de la Unión”.