El manejo inadecuado de los residuos agroalimentarios representa uno de los principales retos ambientales, especialmente en regiones con alta producción de frutos tropicales. En el caso de frutas como el mango o el rambutan, una parte significativa termina como desecho. Estas semillas, que comúnmente se envían a la basura y generan contaminación, pueden transformarse mediante procesos de innovación en materias primas útiles, lo que abre la puerta a un modelo más sostenible y responsable con el medio ambiente.
A partir de la extracción de compuestos como el almidón contenido en los cotiledones de las semillas, es posible obtener harinas y biopolímeros con aplicaciones tanto alimentarias como industriales.
Estos materiales pueden utilizarse como espesantes, en la elaboración de alimentos tradicionales o incluso en la fabricación de empaques biodegradables que ayuden a sustituir parcialmente al plástico convencional.
Frente a la generación de millones de toneladas de residuos en el estado, este tipo de iniciativas evidencia la urgencia de una gestión eficiente que transforme el desperdicio en oportunidades de innovación y desarrollo sustentable.
