Habitantes del ejido Roblada Grande, en Villaflores, estallaron contra la administración municipal al denunciar que más de 80 millones de pesos fueron autorizados para pavimentar 11 kilómetros de carretera que, en los hechos, afirman que no existen. En documentos oficiales la obra aparece como concluida, pero en la realidad el camino continúa siendo de terracería y prácticamente intransitable.
De acuerdo con los pobladores, al acudir a algunas dependencias, les informaron que la carretera ya está terminada, situación que calificaron como una burla. Y son los mismos pobladores que se cuestionan dónde quedó el recurso asignado, pues únicamente un kilómetro fue intervenido y hoy también luce deteriorado.
Los ejidatarios acusaron directamente a la presidenta municipal, Valeria Rosales, de no dar la cara ni ofrecer solución alguna pese a los múltiples oficios entregados. Aseguran que la alcaldesa ha respondido con evasivas mientras la comunidad enfrenta pérdidas económicas y riesgos constantes por las malas condiciones del camino.
Cansados del abandono oficial, los propios habitantes tuvieron que organizarse para reparar parcialmente la vía con sus propios recursos. Advirtieron que la paciencia se agotó y no descartan tomar las vías de comunicación como medida de presión, al considerar que la administración municipal ha fallado en una responsabilidad básica: garantizar infraestructura digna para su gente.
