El monitoreo del volcán Chichón fue reforzado con la instalación de equipos de última generación que permiten registrar en tiempo real posibles cambios en su comportamiento. Se colocaron sensores sísmicos, de deformación y meteorológicos en las estaciones Viejo Volcán, ubicada cerca del cráter, y Francisco León, cuyos datos son transmitidos de manera continua a las instituciones encargadas de la vigilancia.
La importancia de mantener este sistema activo radica en que el Chichón puede modificar su comportamiento en periodos relativamente cortos. El monitoreo permanente permite identificar oportunamente cualquier incremento de actividad y generar información para la prevención y protección de la población.
Aunque actualmente el volcán se encuentra en un estado de tranquilidad, se mantiene la restricción de acceso al cráter debido a riesgos asociados con sismos, gases volcánicos y posibles quemaduras, además de las dificultades que implicaría realizar un rescate en esta zona.
Especialistas señalaron que la actividad volcánica proviene principalmente de procesos internos de la Tierra y no existe una relación directa general con el cambio climático; sin embargo, el riesgo aumenta por la mayor presencia de personas que habitan o visitan zonas cercanas a los volcanes, por lo que la vigilancia constante resulta fundamental.
