Con altas expectativas de venta, productores de flor de seda comenzaron a llevar sus cosechas al mercado San Juan, en Tuxtla Gutiérrez, donde esta especie se convierte en una de las protagonistas de la temporada de Día de Muertos.
La producción requiere inversión en fertilizantes, productos para el control de insectos y jornadas de trabajo que comienzan desde la preparación de la tierra, meses antes de la temporada de venta.
Aunque se esperaba obtener una cosecha mayor, las condiciones climáticas redujeron el rendimiento, por lo que el productor estima reunir alrededor de 500 tercios de flor de seda, una cantidad similar a la del año pasado, pese a haber sembrado una superficie mayor.
Para quienes trabajan la tierra, esta temporada representa una oportunidad importante para recuperar parte de la inversión realizada desde julio y mantener viva una tradición que acompaña las ofrendas y los altares de Día de Muertos. Detrás de cada ramo hay meses de esfuerzo, riego y cuidados, mientras las familias agricultoras esperan que la demanda permita aprovechar al máximo la cosecha disponible.

