Silvia Ramos Hernández, presidenta del Consejo Consultivo de Cambio Climático del Estado, explicó que la actividad sísmica en Chiapas no es un fenómeno nuevo. Las entidades de Chiapas, Oaxaca y Guerrero son las más propensas a sismos en México debido al desplazamiento de placas tectónicas, especialmente la placa de Cocos, responsable del 70% de los movimientos en la región. La especialista también señaló que volcanes como Chichón y Tacaná generan sismos menores derivados de la actividad de magma, aunque suelen ser percibidos solo por comunidades cercanas y no representan un riesgo significativo.
Respecto a los recientes sismos, que se han sentido en varias localidades del centro del estado, Ramos Hernández indicó que estos ocurren cerca de fallas activas, que se internan desde Guatemala. Afortunadamente, este tipo de eventos no ha generado daños graves este año, recordando el terremoto de 2017 como el más significativo de la última década. La académica enfatizó que la actividad sísmica en la región es constante y que la prevención debe ser un esfuerzo continuo tanto de autoridades como de la población.
La especialista también explicó que las réplicas de sismos pueden durar meses e incluso años, como ocurrió tras el terremoto de 2017, ya que las zonas de ruptura tectónica necesitan tiempo para “cicatrizar” y redistribuir la presión acumulada. Además, destacó que la vigilancia de volcanes como el Chichón permite anticipar cambios en su actividad, como los detectados en septiembre pasado, cuando se registraron más de 1,500 microtemblores relacionados con la cenicidad del volcán, sin representar un peligro para la población.
Ramos Hernández destacó la importancia de los simulacros y la preparación continua. Organismos como Protección Civil mantienen planes operativos para reaccionar ante cualquier evento sísmico o volcánico. “Lejos de generar temor, esta información nos ayuda a estar preparados y a entender que la actividad sísmica y volcánica es parte de la vida en Chiapas”, concluyó.
