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Escases de agua afecta sector agrícola en Suchiate.

La escasez de agua, sumada a obstáculos administrativos, mantiene paralizada la actividad agrícola en el municipio de Suchiate; además empuja a los jóvenes a migrar en busca de mejores oportunidades.

El ejido 15 de septiembre es un ejemplo claro de la falta de respuesta de la Conagua a la petición de ejidatarios para tener infraestructura de riego.

María Daisy Tadeo Damián, comisariada del ejido 15 de septiembre, advirtió que la producción en diversos cultivos cayó drásticamente.

“No tenemos riego y nuestras cosechas están muy bajas y por lo mismo no tenemos recursos económicos”.

La ausencia de infraestructura de riego obliga a depender de las lluvias y de pozos artesanales con capacidad limitada, lo que impacta directamente en la calidad de las cosechas.

En cultivos como el plátano, la falta de hidratación adecuada impide alcanzar estándares de mercado, generando fruta de menor valor comercial.

Esta situación reduce los ingresos y elimina la posibilidad de contratar trabajadores, por lo que los propios productores deben asumir todas las labores del campo.

 

Uno de los principales frenos para revertir esta situación es la falta de una constancia de alumbramiento, documento indispensable para formalizar contratos de energía eléctrica ante la Comisión Federal de Electricidad. Sin este requisito, resulta imposible electrificar los pozos y avanzar hacia un sistema de riego más eficiente.

Sin ese documento no podemos acceder a la luz; seguimos gestionándolo porque los pozos actuales son insuficientes para sostener las plantaciones.

El impacto social ya es evidente, la baja rentabilidad del campo ha provocado desempleo y desinterés entre las nuevas generaciones.

Ante la falta de ingresos estables, muchos jóvenes han optado por abandonar sus comunidades y trasladarse a otros estados.

Aunque actualmente se construye un sistema de riego, los habitantes del ejido demandan mayor agilidad en los trámites y respaldo institucional.