A sus 85 años, Marbella del Carmen Pérez López, conocida como doña Belli, continúa trabajando todos los días detrás de una antigua máquina de coser en el mercado San Roque. Desde hace más de seis décadas encontró en la costura una forma de sobrevivir.
Desde los 20 años convirtió las composturas de ropa en su sustento: ajustar camisas, cortar pantalones o rescatar prendas desgastadas se volvió su especialidad. Aunque logró sacar adelante a sus dos hijos una maestra jubilada y un músico que también aprendió de forma autodidacta hoy enfrenta una realidad complicada.
El trabajo ha disminuido, las temporadas fuertes llegan solo a fin de año y, en ocasiones, pasa jornadas completas sin recibir un solo encargo. Actualmente continúa sin casa propia y mantiene la esperanza de acceder a un programa de vivienda que le permita dejar atrás la incertidumbre.
Mientras espera esa oportunidad, sigue cosiendo con paciencia, convencida de que el trabajo digno ha sido siempre su mejor herramienta para resistir el paso del tiempo y sostener su independencia.
