El levantamiento del campamento magisterial en Tuxtla Gutiérrez no representa el fin de la movilización de la Sección 7 del SNTE-CNTE, sino una pausa dentro de una estrategia nacional que continuará en nuevas etapas. Luego de varias semanas de protestas iniciadas el 1 de junio, el retiro del plantón fue definido como un repliegue acordado por la Asamblea Nacional Representativa, en función de las condiciones de las secciones participantes y de la necesidad de reorganizar la ruta de acción frente a las demandas aún pendientes del sector educativo.
Entre los principales planteamientos que el magisterio mantiene vigentes se encuentra la exigencia de modificar la Ley del ISSSTE para pasar del esquema de cuentas individuales a un régimen solidario de pensiones, así como la abrogación de la reforma educativa impulsada en 2013.
Aunque el movimiento reconoció algunos avances en Chiapas, como la continuidad de la bilateralidad en temas laborales y acuerdos para atender infraestructura escolar, servicios básicos, pagos pendientes y seguimiento a necesidades del ISSSTE, la valoración general fue que las respuestas obtenidas hasta ahora siguen siendo insuficientes frente a la magnitud de sus demandas.
En el caso de Chiapas, la dirigencia magisterial informó que el repliegue del plantón no implica abandonar la lucha, sino abrir una nueva etapa de organización y fortalecimiento del movimiento.
