En Tuxtla Gutiérrez, la flor de cuchunúc se ha consolidado como un emblema de la gastronomía zoque, destacando por su versatilidad y profundo arraigo cultural. Endémica de la forma parte tanto de la herbolaria tradicional como de la cocina local, aunque fuera de ciertas zonas su consumo es poco conocido debido a la creencia de que podría ser tóxico por el sabor amargo de su corteza.
El Festival de la Flor de Cuchunúc, que se realiza en febrero para coincidir con su temporada, busca preservar y difundir la cultura alimentaria zoque tuxtleca. Más que una muestra gastronómica, el encuentro promueve el conocimiento sobre el origen, preparación y valor histórico de este ingrediente.
Hoy, la flor ha trascendido las recetas tradicionales y se incorpora en propuestas de cocina oriental, italiana y mexicana contemporánea, así como en moles, ensaladas, embutidos, panes y postres.
El festival también impulsa la economía local con la participación de más de veinte expositores y refuerza el llamado a conservar los árboles de cuchunú que aún existen en la ciudad.
Referente de la cocina tradicional zoque, el festival del cuchunuc, representan el legado que este esfuerzo colectivo que busca proteger y conservar su gastronomía.
