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Créditos para el campo se atoran en el Buró y dejan a productores sin oportunidad

El discurso del gobierno prometió créditos sin aval y con facilidades para detonar el agro del Soconusco, pero en ventanilla con los bancos y financieras la realidad es otra: requisitos bancarios, garantías y el Buró de Crédito frenan a los productores, advirtió Abel Ruiz Méndez, presidente de Canacintra delegación Tapachula.

El líder empresarial reconoció la intención del gobernador de impulsar a Chiapas, pero señaló que financieras y bancos de primer nivel no alinean sus políticas con el mensaje oficial.

Abel Ruiz Méndez / Presidente de Canacintra Tapachula. 

“El gobernador es una persona muy bien intencionada que quiere ver el desarrollo de Tapachula. Desafortunadamente no se han puesto de acuerdo las financieras con lo que el gobernador dice. El discurso dice a veces créditos sin aval, sin garantía, con todas las facilidades, pero cuando llegas a la financiera o al banco te encuentras que tienes que cumplir los requisitos de esas financieras”.

El principal obstáculo es el historial crediticio. Por adeudos mínimos a CFE, Telcel o tiendas comerciales, el productor cae en Buró y queda fuera. Aunque el gobierno funja como garantía líquida, arriba de 100 mil pesos las financieras exigen todos los requisitos; y para montos mayores a 500 mil, piden propiedades y garantías adicionales.

 “El gran problema es el Buró de Crédito. Por un piquito de adeudo a Comisión Federal, Telcel o cualquier tienda comercial, caes en el Buró y te afecta para que te den ese crédito. Aunque el gobierno sea la garantía líquida, te siguen pidiendo todas las garantías”.

 

Ruiz Méndez propuso retomar esquemas como los de Banrural o Financiera Rural: créditos de avío para sembrar y pagar al vender la cosecha, acompañados de un seguro agrícola que cubra el financiamiento si la producción falla.

 “Debería emplearse no solo de 100 sino hasta 500 mil para que el productor tenga solvencia. Como manejaba Banrural: te daba el crédito, sembrabas y al vender pagabas. Y con un seguro que, si la producción no funcionara, se encargará de pagar el financiamiento”. 

 

Mientras el recurso público anunciado no fluye, la ilusión de los agricultores se convierte en desilusión en el escritorio del banco. Sin crédito oportuno, la siembra se atrasa y la meta de desarrollo agrícola queda solo en discurso.