En el marco del Día Internacional del Cacao, productores y técnicos de Sembrando Vida subrayaron que la organización en cooperativas y el valor agregado son la base para que el grano chiapaneco sea rentable y competitivo frente al cacao ilegal que entra por la frontera sur.
Enrique Roblero Méndez, coordinador territorial del programa en Tapachula, explicó que en 10 municipios —de Acapetahua a Suchiate, pasando por Escuintla, Huehuetán, Mazatán, Huixtla, Tuxtla Chico, Tapachula, Cacahoatán y Unión Juárez— hay más de 2,500 sembradores y 5,000 hectáreas de cacao como eje de sistemas agroforestales intercalados con maderables y frutales.
“El cacao es un cultivo estratégico. Tenemos alrededor de 2,500 productores y 5,000 hectáreas. Es el eje fundamental dentro de un sistema agroforestal, no monocultivo: va con árboles maderables y frutales”.
Enrique Roblero Méndez, coordinador territorial Sembrando Vida.

El gran salto, dijo, es pasar de vender materia prima a comercializar en colectivo con valor agregado. Ya operan 25 sociedades cooperativas y 270 emprendimientos individuales que transforman el grano en chocolate en pasta, barra, nibs, molido, vinos y mermeladas.
“Ya pasamos de las Comunidades de Aprendizaje Campesino a cooperativas. No es lo mismo vender individual que comercializar con una cooperativa de 600 socios. El reto es dar valor agregado, porque ahí está la ganancia en todos los cultivos del territorio”.
Siete cooperativas ya acopian y comercializan. La siguiente fase es una red de sociedades cooperativas para tener volumen, negociar mejor precio y hacer frente a la competencia desleal del cacao que ingresa ilegal desde Centroamérica.
“Hoy se trabaja el primer paso de una red de sociedades cooperativas. Eso nos va a permitir unirnos, organizarnos y hacer planteamientos para que nuestro producto sea pagado a un precio justo y el trabajo del sembrador sea reconocido”.

Las plagas como monilia, roya y broca crecen con la producción; por ello, técnicos sociales y productivos acompañan a los sembradores con biofábricas e insumos, mientras tejen alianzas con INIFAP, ECOSUR y universidades para mitigar enfermedades en cacao, café y aguacate.
Sembrando Vida cumplió siete años en la región. La meta ahora es consolidar la transformación y la comercialización colectiva para que la ganancia se quede en el campo y no en el coyotaje.
