Las ventas de carne roja en mercados locales han registrado una reducción regular en las últimas semanas, fenómeno que comerciantes asocian tanto al aumento reciente en los precios como a la cercanía de la temporada de Cuaresma.
Vendedores señalan que el consumo ha disminuido de forma perceptible, con estimaciones que apuntan a caídas aproximadas de hasta 30 % en la demanda, mientras los clientes buscan opciones más económicas ante el encarecimiento de algunos productos cárnicos observado durante el último mes o dos.
Ante este panorama, varios proveedores han optado por reducir la cantidad de carne que adquieren para su venta, pasando de manejar dos o tres canales a comprar menos producto con el fin de evitar pérdidas.
El término hace referencia a la decisión de muchas personas de abstenerse de consumir carne de res o cerdo durante ciertos días del calendario litúrgico, sustituyéndola por otros alimentos, especialmente pescados y mariscos. Aunque no todas las familias mantienen esta costumbre, comerciantes consideran que aún existe un número importante de consumidores que la respeta, lo que se refleja en la disminución temporal de la demanda en carnicerías y mercados.
