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A pesar de su enfermedad Don Carlos, tiene más de 18 años trabajando como “viene-viene” lejos de su familia en Tuxtla Gutiérrez

A sus 64 años, Carlos Sandoval Pérez ha convertido una pequeña choza en su refugio y centro de trabajo, donde desde hace 18 años se desempeña como “viene-viene” para ganarse la vida. Originario de Tapachula, don Carlos llegó a la capital chiapaneca tras dejar su labor como policía, encontrando en este oficio una forma de subsistir y apoyar a su familia.

Don Carlitos, como de cariño le dicen algunos clientes, mencionó que el lugar donde hoy trabaja era prácticamente monte, pero con el paso del tiempo y su esfuerzo logró acondicionarlo para ofrecer sombra y orden a los automovilistas. Actualmente vive ahí durante la semana, ya que su familia radica en Ixtapa, a donde viaja cada viernes para reencontrarse con su esposa e hijos.

Su historia también está marcada por problemas de salud, pues desde hace más de una década padece diabetes, lo que le ha generado complicaciones en los pies y manos. A pesar del dolor constante, asegura que continúa trabajando vendándose el pie para poder mantenerse activo y cumplir con su responsabilidad de llevar sustento a su hogar.

Con ingresos aproximados de dos mil pesos semanales, don Carlos destaca que su motivación es seguir adelante. Además, envía un mensaje a la ciudadanía, el cual implica esforzarse, evitar los vicios y luchar por la familia. Entre jornadas largas y sacrificios, su historia refleja la perseverancia de quienes, pese a las adversidades, no dejan de salir adelante.