En Guanajuato, la entrega de nieves, paletas y aguas frescas durante el Viernes de Dolores representa las lágrimas de la Virgen María ante la pasión y muerte de Jesucristo. Esta práctica tiene origen en el siglo XVII y recuerda los siete dolores de la madre de Jesús en el último viernes previo al Domingo de Ramos.
La tradición se sostiene en la frase popular “¿Ya lloró la Virgen?”, que guía el sentido simbólico de las ofrendas. Las bebidas y dulces refrescantes evocan consuelo ante el dolor, al tiempo que remiten a las lágrimas de María en uno de los momentos más significativos del calendario religioso.
En hogares y comercios, las familias instalan altares decorados con flores, velas, trigo y naranjas agrias, estas últimas como representación de la aflicción. Los visitantes reciben nieves y aguas de sabores como parte de una práctica que mezcla devoción y hospitalidad.
Municipios como León y Dolores Hidalgo conservan esta costumbre con recorridos por calles y plazas donde se visitan altares. La celebración que este año se celebra este 27 de marzo, fortalece la convivencia comunitaria y marca el inicio del periodo más solemne de la Semana Santa.
