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Inflación y festejos de Año Nuevo, un gasto significativo para miles de familias

La despedida del año representa un gasto significativo para miles de familias, quienes ajustan su presupuesto para mantener la tradición de la cena y la reunión familiar. En los últimos años, el incremento en los precios de alimentos, bebidas y artículos decorativos ha modificado la forma en que los hogares organizan la celebración de Año Nuevo.

Productos básicos como carnes, frutas, uvas, pan y bebidas registran aumentos que impactan de manera directa en el gasto total. Comerciantes locales señalan que, aunque existe una alta demanda, muchos consumidores optan por comprar con anticipación o reducir cantidades para equilibrar sus finanzas sin renunciar por completo a la festividad.

De acuerdo con estimaciones de consumidores, una cena sencilla para recibir el Año Nuevo puede representar un desembolso mayor al de años anteriores. Ante este panorama, algunas familias priorizan platillos tradicionales, eliminan productos considerados de lujo o recurren a reuniones compartidas para dividir los costos.

Especialistas en economía doméstica recomiendan planear con antelación, comparar precios y evitar compras de último momento. Aunque la inflación condiciona el alcance de los festejos, la convivencia y el significado simbólico del cierre de ciclo mantienen su valor, incluso en un contexto de ajustes y moderación en el gasto.