Cada 8 de marzo, durante las movilizaciones del Día Internacional de la Mujer, miles de personas portan prendas, pañuelos y pancartas de color morado. Este tono se convirtió en uno de los principales símbolos del movimiento feminista y representa la exigencia de igualdad, justicia y el rechazo a la violencia de género.
El origen del morado tiene varias interpretaciones. Una de las más difundidas señala que surge de la mezcla del rosa y el azul, colores que durante años se asociaron con mujeres y hombres. Bajo esta idea, el violeta expresa la unión y la igualdad entre ambos géneros.
Otra referencia histórica apunta a tragedias laborales que marcaron la lucha por los derechos de las mujeres. Uno de los episodios más recordados ocurrió en 1911 en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, donde un incendio provocó la muerte de 146 trabajadores, en su mayoría mujeres jóvenes que laboraban en condiciones precarias.
También se vincula el color morado con el movimiento sufragista británico de principios del siglo XX. Las activistas utilizaron el violeta junto con el blanco y el verde como parte de su identidad visual. Con el paso del tiempo, el morado quedó como emblema de la dignidad, la libertad y la lucha por los derechos de las mujeres en todo el mundo.
