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Dora Isela Castro preserva la cocina tradicional de Celaya como herencia viva de Guanajuato

La historia de Dora Isela Castro refleja la fuerza de la cocina tradicional como expresión de identidad y memoria en Guanajuato. Originaria de Celaya, su vocación nació en la infancia, al calor del fogón familiar, donde aprendió a observar y replicar las recetas que preparaban su madre, tías y abuela, experiencias que marcaron su vida y su forma de compartir afecto.

Desde muy pequeña, Dora Isela se acercó a la cocina con curiosidad y constancia, aun cuando las tareas resultaban difíciles para su edad. Con el paso de los años, ese aprendizaje cotidiano se convirtió en un conocimiento sólido que primero tuvo como fin alimentar a su familia y, más adelante, se transformó en una fuente de sustento que le permitió alcanzar estabilidad económica.

Su trabajo la llevó a participar en encuentros gastronómicos dentro y fuera del estado, donde presentó platillos de raíz otomí que aprendió por tradición oral. En un festival nacional realizado en Guadalajara, obtuvo el primer lugar para Guanajuato con un caldo capón elaborado con jomjoles, receta heredada de su abuela y conservada con respeto a sus orígenes.

Además de este platillo, Dora Isela resguarda preparaciones como chiles rellenos de tomate, atole de maíz y las tradicionales gorditas de tierras negras, representativas de Celaya. Cada receta expresa el trabajo comunitario, la herencia familiar y el compromiso por mantener vivos los sabores auténticos que forman parte del patrimonio cultural del estado.