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Desde la órbita lunar, Artemis II capturo la Cuenca Oriental de la Luna.

La misión Artemis II ha marcado un momento histórico en la exploración espacial al revelar imágenes nunca antes vistas por ojos humanos: la cara oculta de la Luna.

A través de la cápsula Orión, los astronautas lograron capturar fotografías que muestran un lado del satélite natural que, hasta ahora, solo había sido observado por sondas robóticas.

En esta ocasión logró captar con increíble nitidez una superficie marcada por impactos… con un cráter central enorme que parece tranquilo, pero esconde millones de años de historia violenta.

Se aprecian Sombras profundas, relieves irregulares… todo congelado en el tiempo, como si la Luna nos mostrara su pasado sin hablar.

La astronauta Christina Koch describió la experiencia como algo difícil de explicar.

“observar esa región genera una sensación distinta, incluso inquietante, debido a que no se asemeja a la Luna que se aprecia desde la Tierra.” Compartió.

A medida que la nave se aproxima, el tamaño del satélite aumenta en las ventanas de la cápsula y la experiencia se intensifica.

Desde el centro de control se destacó que, este logro, no solo representa un avance técnico, sino también un paso clave hacia el futuro de la exploración espacial.

En cuanto al equipo utilizado, las imágenes fueron captadas con dos cámaras Nikon D5 y una Nikon Z9, acompañadas de lentes de largo alcance de entre 80 y 400 milímetros, ideales para obtener detalles precisos de la superficie lunar.

Por cierto, la cámara Nikon Z9 tiene además una función específica dentro de la misión: capturar la corona solar, una de las regiones más enigmáticas del Sol, consolidando así el uso de tecnología de punta en uno de los viajes más relevantes de la humanidad.