En Guanajuato, el uso de armas de alto poder por parte de la delincuencia mantiene una tendencia al alza durante la última década. Datos oficiales indican que el 52 por ciento de las armas aseguradas corresponden a armamento largo, mientras que el 33 por ciento pertenece a uso exclusivo del Ejército, lo que refleja un escenario de riesgo para la seguridad pública.
De acuerdo con registros estatales, entre 2015 y 2025 se aseguraron 3 mil 457 armas en operativos realizados por autoridades. De ese total, mil 152 piezas se clasifican como de grueso calibre, con capacidad de fuego restringida para fuerzas armadas. El resto incluye armas cortas y hechizas, que también participan en distintos delitos.
Autoridades estatales señalaron que cada arma decomisada se vincula con hechos delictivos, desde robos hasta homicidios. El origen del armamento apunta principalmente a Estados Unidos y a entidades vecinas, lo que evidencia la movilidad del tráfico ilegal y la necesidad de coordinación entre niveles de gobierno.
Especialistas en seguridad advierten que la falta de control fronterizo facilita la entrada de armas al país. Además, los grupos criminales eliminan los números de serie para evitar su rastreo. Ante este panorama, se plantea la urgencia de fortalecer leyes, mejorar el análisis balístico y endurecer sanciones para reducir la circulación de este tipo de armamento.
