Un grupo de mujeres comerciantes provenientes de Guatemala que constantemente viajan a México, a través de la frontera entre ambos países, se quejaron del maltrato y burocracia que existe en la aduna mexicana.
La frontera entre Guatemala y Chiapas, que durante años facilitó el comercio y el turismo, tiene nuevas restricciones impuestas por la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM); lo que ya desató un “muro burocrático” que amenaza con asfixiar la economía local de Tapachula.
Desde hace diez días, las aduanas han comenzado a rechazar autobuses de pasajeros guatemaltecos, a pesar de que los viajeros cumplen con todos los requisitos del Instituto Nacional de Migración (INM).
Enidid López / Visitante de Guatemala.

Explicó que con Instituto Nacional de Migración no tiene inconvenientes al momento de llegar a la frontera; el problema es exclusivamente con la Aduana del lado mexicano.
La distinción es crucial, ya que las unidades de transporte, esenciales para el traslado de compradores y turistas, están siendo detenidas por criterios de inspección más rigurosos. Los nuevos requisitos incluyen la exigencia de un Seguro de Pasajero con Cobertura Nacional y Permisos de Internación para Transporte Turístico.
Este grupo de compradores, hicieron un llamado a las autoridades mexicanas para que permitan el acceso a territorio mexicano sin tantos requisitos, ya que, son un eslabón importante de la economía local.
“Estamos dispuestos a acatar las leyes, pero nos hubieran anticipado, no cuando ya estábamos en la frontera”.

Esta falta de aviso ha generado un impacto económico significativo. Los guatemaltecos representan una parte vital del comercio en Tapachula, y su ausencia ha comenzado a desplomar las ventas en mercados y tiendas de la ciudad. Además de la pérdida económica que representa para estos grupos el tener que llegar hasta la frontera con los autobuses y regresar o contratar otro medio de transporte.
“Venimos en camioncitos arriesgando la vida, trayendo personas de la tercera edad que ya no pueden subir con facilidad“,
La situación ha llevado a la comunidad guatemalteca a buscar soluciones. La comitiva de afectados ha comenzado a “tocar puertas” con autoridades locales y la Secretaría de Turismo, pidiendo un diálogo con el Gobierno Federal.
Semanalmente son alrededor de 35 autobuses que entra hacia Tapachula con guatemaltecos a hacer turismo comercial, pero la falta de sensibilidad de la autoridad aduanal los ahuyenta.
