Imágenes captadas en lugares apartados de México, sobre todo, en comunidades indígenas, que muestran algunas de las estrategias que los arqueólogos utilizan para, a través del registro de los pueblos contemporáneos, dar luz sobre la vida de las culturas prehispánicas, ganaron el concurso de fotografía “¿Cómo sabemos lo que sabemos?”.
La tercera edición del certamen, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de la Coordinación Nacional de Arqueología (CNA), para exponer cómo la investigación etnoarqueológica ayuda a comprender las sociedades del pasado, recibió 50 propuestas de distintos puntos del país.
A mediados de diciembre de 2025, en una ceremonia presidida por el titular de la CNA, Francisco Mendiola Galván, se entregó un reconocimiento a dos trabajos que obtuvieron mención honorífica, así como a los tres primeros lugares de las categorías: Cosmovisión, ritos y festividades, Herramientas, técnicas y materiales, y Vida cotidiana.
El profesor-investigador del Museo Nacional de Antropología, Leopoldo Trejo Barrientos, integrante del jurado, dijo que los criterios de selección “no pudieron ser meramente estéticos, sino que fue necesario pensar la relación con la imagen, es decir, la técnica y la composición de cada toma con los textos explicativos mediante los cuales los autores develan sus intenciones.
“A pesar de las profundas transformaciones que los pueblos originarios han sufrido desde la invasión española, en el siglo XVI, hasta nuestros días, el apego a sus territorios, a sus particulares formas de producción y, por supuesto, a sus dioses, se traducen en rasgos de continuidad que permiten a las y los arqueólogos plantear paralelismos entre mundos alejados por más de cinco siglos.
“En este sentido, el registro fotográfico de esos modos de vida permite llenar vacíos de conocimiento que, de otra forma, sería imposible, ya que las fuentes virreinales y prehispánicas son, las más de las veces, insuficientes”, sostuvo.
La fotógrafa María Edith Camacho Santos, ganadora del primer lugar de la categoría Vida cotidiana, por la toma titulada Tostando maíz, comentó que esta fue capturada en la fiesta del maíz tostado o Xarikíxa, en la Mesa del Nayar, Nayarit, ceremonia sagrada que los wixaritari realizan en primavera para honrar a la diosa del maíz y pedir siembras exitosas.
La autora —quien además obtuvo el segundo lugar en la categoría Cosmovisión, ritos y festividades— detalló que la pareja de la imagen tuesta seis tipos de maíz, que después muelen y amasan con miel para elaborar la bebida del tesgüino, así como collares de dulces que los huicholes portan en las caminatas de la festividad.
Otro de los ganadores, el arqueólogo Alberto Diez Barroso, quien presentó la imagen Regresando de la jornada por los caminos sagrados de la sierra, dijo que esta forma parte de una serie con la que documenta el proceso del ritual de los voladores en la comunidad hñañu u otomí de Chila de Juárez, municipio de Honey, en la Sierra Norte poblana.
“La imagen muestra el regreso de quienes fueron al monte para seleccionar el árbol, cuyo tronco debe ser alto y recto porque servirá como mástil para la ceremonia del volador. Los grupos de voladores y gente de la comunidad participan ese día y llevan a cabo un rito, con el cual piden permiso para cortar el árbol de alzaprima u hojancho, y durante su traslado lo sahuman y le tocan música”.
La investigadora iconográfica de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones, Alejandra Ruano Calva, quien conformó el jurado junto con Leopoldo Trejo y el experto del Centro de Estudios Arqueológicos de El Colegio de Michoacán, Rodrigo Esparza, destacó la calidad de las imágenes recibidas en el concurso. “Se calificó la composición, los lenguajes explícitos, la calidad, técnica y estética; la originalidad y apego al tema de la convocatoria”.
Los tres primeros lugares en el rubro de Cosmovisión, ritos y festividades fueron para: Luis Eduardo Aguilar Salgado, por Música para los que regresan; Edith Camacho Santos, con Pareja prepara pibipollo, y Karina Calixto Valentín, por Jamädi Maka Höi (gracias Madre Tierra).
Los tres primeros lugares en la categoría de Herramientas, técnicas y materiales, los obtuvieron: María Margarita Ríos Menéndez, por Joben-Herencia viva Yokot’an; Héctor Leonel Bernabé Santiago, con Molienda de Chililix; y Luis Eduardo Bautista Hernández, con El tejedor de otatillo. Finalmente, en Vida cotidiana se premió a Edith Camacho Santos, a María José Durán Medina, por la foto Extracción de miel de abeja melipona en Yohualinchan, Cuetzalan, y a Alberto Diez Barroso.
