La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que, en caso de que la reforma electoral no sea aprobada en el Congreso, su gobierno presentaría un “Plan B”, aunque pidió no adelantarse al debate legislativo y defendió que la iniciativa busca profundizar la democracia y no construir un partido de Estado.
“Sí, pero ya sería después. (¿Este plan B sería hacia leyes secundarias?) Ya sería después. No nos adelantemos. ¿Por qué a la gente no le gustan las listas plurinominales? Porque son representantes de los partidos. Uno puede votar por un partido político, pero el representante pues tiene que ser elegido por la gente, no por la cúpula de un partido político. Entonces, avanzar en la democracia, no tiene nada que ver con un partido de Estado, no tiene que ver con regresiones en la democracia”.
La mandataria añadió que si la reforma no logra un consenso, también serviría para dejar un referente de los cambios que, a su consideración, deben realizarse en el sector electoral y reiteró que el objetivo es recuperar el poder de decisión del pueblo en su representación.
“Si por alguna razón, la reforma no se aprueba, queda ahí descrita para que posteriormente pues pueda recuperarse porque La Cámara de Diputados es una representación popular. Claro, los partidos políticos son un medio para la representación popular, pero son un medio, no son un fin en sí mismos”.
La presidenta volvió a explicó la propuesta, refirió que ya incorporó ajustes y plantea como eje central modificar el mecanismo de asignación de los 200 diputados de representación proporcional para que la mitad se otorgue a los mejores posicionados que no hayan ganado en sus distritos y la otra mitad sea electa de manera directa por la ciudadanía, sin alterar la fórmula constitucional.
Además, contempla una reducción de 25 por ciento en el gasto del Instituto Nacional Electoral, los organismos públicos locales electorales y los partidos políticos; mayor fiscalización en coordinación con la Unidad de Inteligencia Financiera; regulación del uso de inteligencia artificial en campañas con etiquetado obligatorio; disminución de tiempos en radio y televisión; voto en el extranjero con ocho diputaciones definidas por connacionales; cómputos distritales desde el mismo día de la elección; mecanismos de democracia participativa; así como la incorporación de no reelección y prohibición de nepotismo a partir de 2030.
