Una mujer de 33 años murió en su vivienda en Bogotá después de recibir varias dosis de medicamentos para reducir el dolor durante una sesión de tatuaje a domicilio.
La víctima, identificada como Yenifer García, buscaba terminar un tatuaje de gran tamaño en la espalda. De acuerdo con sus familiares, durante el procedimiento habría recibido múltiples inyecciones de sustancias sedantes.
Tras la emergencia, fueron encontrados en la vivienda medicamentos como ketamina y midazolam, elementos que ahora son materia de investigación por parte de las autoridades.
La familia también cuestionó la preparación de la persona que habría administrado los medicamentos, quien, según información entregada por el concejal Jairo Avellaneda, estaría registrado como auxiliar de enfermería y no como anestesiólogo.
La Fiscalía investiga las circunstancias de la muerte para establecer qué sustancias fueron aplicadas y si hubo alguna responsabilidad.
Este caso deja una advertencia, los medicamentos anestésicos y sedantes deben ser administrados únicamente por personal profesional autorizado y en condiciones médicas adecuadas. Un procedimiento estético o un tatuaje nunca debe poner en riesgo la vida por intentar controlar el dolor de manera improvisada.