Venezuela vivió el pasado miércoles una de las jornadas sísmicas más intensas de su historia reciente, luego de que dos terremotos de magnitud preliminar 7.2 y 7.5 sacudieran gran parte del territorio nacional, según reportó el Servicio Geológico de Estados Unidos.
El primer movimiento ocurrió cerca de San Felipe y el segundo tuvo su epicentro en las inmediaciones de Yumare, en el estado Yaracuy, una región agrícola ubicada al noreste de la entidad. Ambos eventos se sintieron en numerosas ciudades, incluida Caracas, donde cientos de personas evacuaron edificios ante el fuerte movimiento. Testigos reportaron grietas en algunas estructuras y fallas en el suministro eléctrico.
Una habitante de la capital venezolana aseguró que el temblor fue incluso más intenso que el terremoto que golpeó Caracas en 1967. Mientras tanto, la líder opositora María Corina Machado expresó su solidaridad con las familias afectadas.
Tras los sismos, el Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos emitió una advertencia preventiva para Puerto Rico, Islas Vírgenes y las islas de Aruba, Curazao y Bonaire. Sin embargo, horas después la alerta fue cancelada.
Estos movimientos telúricos se encuentran entre los más fuertes registrados en Venezuela en más de un siglo y reavivaron el recuerdo de otros terremotos que marcaron la historia del país. Entre ellos destaca el terremoto de San Narciso, ocurrido el 29 de octubre de 1900, con una magnitud estimada entre 7.6 y 8.0, considerado uno de los más potentes registrados en territorio venezolano.
También figura el terremoto de Cumaná, del 17 de enero de 1929, de magnitud 7.0, que provocó un tsunami con olas de hasta cinco metros y dejó alrededor de mil 600 personas fallecidas. El 29 de julio de 1967, Caracas fue sacudida por un sismo de magnitud 6.7 que causó el colapso de edificios, 236 muertos y más de dos mil heridos.
Recientemente, el terremoto de Cariaco, en el estado Sucre, alcanzó una magnitud de 7.0 el 9 de julio de 1997; el de Carabobo, ocurrido el 12 de septiembre de 2009, registró una magnitud de 6.4; y el de Sucre, el 21 de agosto de 2018, alcanzó una magnitud de 6.9, convirtiéndose en el más fuerte del siglo XXI en Venezuela.
Especialistas recuerdan que Venezuela se encuentra en una zona de constante actividad tectónica por la interacción entre las placas del Caribe y Sudamérica, una condición geológica que mantiene al país expuesto a movimientos sísmicos de gran intensidad.
