El Vaticano excomulgó a los cuatro obispos que se ordenaron a la congregación ultraconservadora llamada Fraternidad Sacerdotal San Pío X, también conocida como los lefebvrianos. Esta organización sigue al arzobispo francés Marcel Lefebvre, rechaza las reformas del Concilio Vaticano II y defienden la tradición católica, destacando por su celebración exclusiva de la misa tridentina en latín.
Sin embargo, la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue más allá de las sanciones mínimas previstas por el derecho canónico de la Iglesia para responder a la consagración del miércoles de cuatro nuevos obispos en el seminario de la fraternidad en Suiza.
Durante una misa de cinco horas celebrada este 01 de julio, a la que asistieron unas 15 mil 500 personas y sus hijos, la congregación consagró a cuatro nuevos obispos en abierto desafío al papa León XIV, quien había instado a la fraternidad a posponer el acto en aras de la unidad de la Iglesia.
Las consagraciones habían planteado una crisis para León XIV porque el papa estadounidense ha hecho hincapié en la unidad en la institución. Ha tendido puentes, especialmente hacia el ala conservadora y tradicionalista, que en muchos sentidos se sintió apartada durante el mandato de su predecesor, el papa Francisco.
El Vaticano respondió con tanta contundencia en parte porque el grupo supone una especie de amenaza al representar una Iglesia paralela, ultracatólica, anterior al Concilio Vaticano II, que ha crecido en las décadas desde su ruptura inicial con Roma. Aunque representa a un sector marginal de la Iglesia Católica, formada por mil 400 millones de fieles, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X cuenta ahora con seis obispos, 751 sacerdotes, 264 seminaristas en formación en cinco seminarios, 145 hermanos religiosos, 88 oblatas y 250 religiosas que representan a 50 nacionalidades.
En su homilía durante las consagraciones del miércoles, el sacerdote, superior de la Fraternidad, también insistió en que las consagraciones servían a León y a la Iglesia.
