Cuba vivió horas críticas tras un terremoto de magnitud 6 que sacudió la madrugada de este martes el oriente del país, con epicentro a 37 kilómetros al sureste de Imías, en Guantánamo, y una profundidad de 20 kilómetros. El movimiento telúrico, registrado alrededor de las 00:28 horas, fue percibido también en Santiago de Cuba.
El sismo coincidió con un apagón nacional que dejó sin electricidad, telefonía e internet a la mayor parte del territorio, luego del colapso total del Sistema Eléctrico Nacional. Más de 9 millones de personas —e incluso reportes que elevan la cifra a más de 11 millones— resultaron afectadas en lo que representa el sexto corte masivo en apenas año y medio.
Autoridades del Ministerio de Energía y Minas confirmaron la desconexión total del sistema y señalaron que ya se investigan las causas, mientras se activaron protocolos de emergencia para restablecer el servicio de manera gradual.
La recuperación avanza paso a paso mediante la creación de microsistemas eléctricos en distintas provincias, incluyendo La Habana, Matanzas, Villa Clara, Santiago de Cuba y Holguín, con prioridad en hospitales, centros de comunicación y producción de alimentos. También se han activado fuentes como energía solar, hidroeléctrica y generadores a diésel y fueloil, aunque estos combustibles son limitados.
A pesar de los esfuerzos, la situación sigue siendo compleja. En La Habana apenas el 4.9% de los usuarios tiene servicio, y el restablecimiento total podría tardar.
Este nuevo apagón ocurre en medio de una profunda crisis energética que Cuba arrastra desde 2024, agravada por fallas en sus antiguas termoeléctricas, la falta de divisas para importar combustible y el endurecimiento del bloqueo petrolero de Estados Unidos.
Antes de este colapso, la isla ya enfrentaba apagones de hasta 15 horas diarias en la capital y cortes de hasta dos días en otras provincias, lo que ha paralizado gran parte de la economía y aumentado el descontento social, con recientes protestas en varias ciudades.
La combinación de desastre natural y crisis estructural deja a Cuba en uno de sus momentos más difíciles en los últimos años.
