Un macaco japonés abandonado por su madre en el Zoo de Ichikawa recibe un peluche de orangután de Ikea. Desde ese punto, hemos asistido a una nueva muestra del poder de internet para ensalzar lo emocional y lo absurdo: se agota el stock global del muñeco, se disparan las acciones de la marca sueca y nace una criptomoneda de 30 millones de dólares. La historia de Punch es un manual de instrucciones para el éxito en la era de la economía de la atención.
¿Quién es Punch? Punch nació el 26 de julio de 2025 en el Zoo Botánico de la ciudad de Ichikawa, en la prefectura de Chiba, a las afueras de Tokio. Su madre era una hembra primeriza que dio a luz durante una ola de calor y no mostró ninguna respuesta de cuidado hacia la cría. El zoo optó por criar al animal manualmente, separado del grupo, algo que lo dejó sin el contacto físico esencial para el desarrollo social de estos animales.
Dolls. Ante las primeras señales de ansiedad y aislamiento, los cuidadores tomaron una decisión práctica: regalarle un peluche de orangután de Ikea, el modelo Djungelskog, cubierto de pelo sintético y con extremidades muy largas, ideales para que Punch lo abrazara y transportara. Al parecer, el mono adoptó el juguete como sustituto materno: lo llevaba consigo a todas partes, se protegía con él cuando estaba asustado y rara vez lo perdía de vista. No fue una decisión extraña por parte del zoo, al contrario: en los macacos el contacto físico es una necesidad tan básica como la alimentación (los estudios sobre el tema se remontan a 1958)
