Ucrania lanzó durante la noche más de mil drones contra territorio ruso, incluidos unos 450 que se dirigieron hacia Moscú, en lo que el alcalde de la capital, Serguéi Sobianin, calificó como el mayor ataque con drones registrado contra la ciudad.
El Ministerio de Defensa ruso informó que interceptó y destruyó 1.110 drones en distintas zonas del país, Crimea y el mar Negro. En la región de Moscú, el saldo fue de dos personas muertas y 20 heridas, entre ellas tres niños. Además, varios drones alcanzaron la Refinería de Petróleo de Moscú y un edificio residencial.
Ucrania afirmó que el objetivo principal fue la infraestructura petrolera y logística. El presidente Volodímir Zelenski señaló que se utilizaron drones y misiles de fabricación nacional, incluidos los Flamingo y Pelican, para afectar instalaciones que generan miles de millones de dólares y, según Kiev, sostienen la maquinaria de guerra rusa.
El ataque ocurrió durante el último día de las elecciones parlamentarias rusas, celebradas también en territorios ucranianos ocupados y anexados por Moscú. Sobianin aseguró que el objetivo era interrumpir la votación, aunque afirmó que el intento fracasó.
Mientras tanto, Rusia continuó sus ataques contra Ucrania. Kiev reportó la muerte de civiles, incluidos niños. Zelenski dijo que solo esta semana Rusia lanzó más de 2.000 drones, 1.700 bombas aéreas y 19 misiles.
El mandatario ucraniano también informó que habló con Donald Trump y que ambos prevén reunirse la próxima semana durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.