El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que establece un mecanismo para que el gobierno federal evalúe los riesgos de seguridad nacional asociados a los sistemas de inteligencia artificial más avanzados antes de que sean liberados al público. La medida contempla que las empresas desarrolladoras compartan voluntariamente sus modelos con autoridades federales hasta 30 días antes de su lanzamiento, con el fin de detectar posibles vulnerabilidades y amenazas en materia de ciberseguridad.
La orden representa un giro en la estrategia de la administración Trump hacia una mayor supervisión de la inteligencia artificial, aunque sin imponer regulaciones obligatorias al sector. El gobierno estadounidense sostiene que busca equilibrar la innovación tecnológica con la protección de infraestructura crítica y la seguridad nacional, en un contexto de creciente preocupación por las capacidades de los modelos de IA de última generación.
Continuando con Estados Unidos, Donald Trump desmintió versiones que señalaban que Irán había abandonado las conversaciones para alcanzar un acuerdo que contribuya a poner fin al conflicto en Oriente Medio. A través de un mensaje público, el mandatario calificó esos reportes como “falsos y erróneos” y aseguró que los contactos entre Washington y Teherán continúan, pese a la incertidumbre generada por la escalada del conflicto.
Las declaraciones ocurren después de que diversos reportes indicaran que Irán habría suspendido las negociaciones tras los recientes acontecimientos militares en la región. Sin embargo, Trump insistió en que las conversaciones siguen avanzando y expresó optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo en el corto plazo.
Finalmente, el Parlamento Europeo cuestionó la actuación del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, por considerar que pudo existir una injerencia en el proceso electoral colombiano, luego de que anunciara la eliminación de aranceles a productos colombianos tras una conversación con el entonces candidato presidencial Abelardo de la Espriella en plena campaña electoral. La controversia surgió porque el anuncio se realizó a pocos días de la primera vuelta y fue interpretado por sectores políticos como un respaldo explícito a una candidatura.
La polémica se suma a las críticas expresadas previamente por el gobierno colombiano que calificó la actuación de Ecuador como una “deliberada injerencia” en asuntos internos. Además, observadores europeos señalaron la importancia de respetar el principio de no intervención durante los procesos democráticos. El tema ha cobrado relevancia en medio de la polarizada elección presidencial colombiana, cuya segunda vuelta está prevista para el 21 de junio.
