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Trump lanza en Davos su “Junta de Paz” con respaldo de varios líderes

En el marco del Foro Económico Mundial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó este jueves la puesta en marcha de su llamada “Junta de Paz”, un nuevo organismo internacional que, de acuerdo con la Casa Blanca, busca supervisar la aplicación de su plan para Gaza y extender sus alcances a otros conflictos en el mundo.

La ceremonia se realizó en el auditorio principal del Centro de Congresos de Davos, donde Trump firmó el acta constitutiva y estuvo acompañado por alrededor de una veintena de jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos los presidentes de Argentina, Javier Milei, y Paraguay, así como el primer ministro de Hungría.

Según información difundida por la administración estadounidense, al menos 35 mandatarios habrían aceptado integrarse al organismo, aunque no se presentó un listado completo con todos los nombres de los integrantes.

Entre los países que sí han confirmado su participación se encuentran Israel, Argentina y Egipto, mientras que otras naciones, principalmente europeas, han optado por no sumarse. Entre los gobiernos que rechazaron la iniciativa se mencionan Francia, Noruega y Suecia, en medio de dudas sobre el objetivo real y el funcionamiento del nuevo organismo.

Durante su intervención, Trump aseguró que la Junta de Paz trabajará en coordinación con Naciones Unidas, aunque el anuncio no disipó las preocupaciones de algunos líderes internacionales, quienes temen que el proyecto termine compitiendo con la ONU o reduzca su papel en la resolución de disputas globales.

El organismo fue concebido inicialmente para acompañar la etapa posterior a la guerra en Gaza, incluyendo tareas vinculadas a reconstrucción y supervisión del plan de paz promovido por Trump. Sin embargo, el alcance más amplio planteado por el mandatario —que no limita la actuación a un solo territorio— ha generado cuestionamientos sobre si busca erigirse como una alternativa diplomática paralela.

La presentación de la Junta ocurrió, además, en un contexto de reposicionamiento político del presidente estadounidense, quien intenta reforzar su narrativa de mediador internacional, luego de disminuir tensiones tras sus declaraciones previas sobre Groenlandia, un territorio autónomo danés que considera estratégico para la seguridad de Estados Unidos.