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Tres justas futbolísticas, un México distinto: así cambió el país en 1970, 1986 y 2026 en población, economía y sociedad

México hará historia en 2026 al convertirse en el primer país en albergar tres justas deportivas de futbol: 1970, 1986 y 2026. Más allá del deporte, cada uno de estos torneos refleja un país distinto en lo político, social y económico, de acuerdo con un estudio en Datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

En 1970, durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, el país tenía 48.2 millones de habitantes y apenas 18% de las mujeres participaban en el mercado laboral. Las familias superaban en promedio los seis hijos y una de cada cuatro personas adultas no sabía leer ni escribir. Ese torneo, con 16 selecciones, estuvo marcado por el contexto posterior a los Juegos Olímpicos de 1968 y el movimiento de Tlatelolco, mientras brillaba Pelé como figura internacional.

Para 1986, bajo la presidencia de Miguel de la Madrid, México ya sumaba 76.5 millones de habitantes y organizaba nuevamente la copa del mundo tras el sismo de 1985 y una crisis económica. Ese certamen contó con 24 selecciones y tuvo como protagonista a Diego Armando Maradona. En ese periodo, la escolaridad promedio era de 4.6 años, las familias tenían alrededor de cuatro hijos y la participación femenina alcanzaba 28%, además del ingreso de México al GATT.

En 2026, con más de 132 millones de habitantes, el país será sede junto a Canadá y Estados Unidos en un torneo ampliado a 48 selecciones. Bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum, México presenta una alfabetización cercana al 95% y una economía donde las exportaciones representan más de un tercio del PIB. Además, la participación laboral de las mujeres llegó a 46% y el tamaño de las familias se redujo a menos de dos hijos en promedio.

El comparativo muestra una transformación profunda: más población urbana, mayor apertura económica y avances sociales, aunque persisten retos como el estancamiento de la inversión, que se mantiene alrededor del 21% del PIB. El análisis del IMCO concluye que el desarrollo del país también se juega fuera de la cancha.

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