Fuertes tormentas azotaron la ciudad de Qadmous, en las afueras de Tartus, al oeste de Siria, con caída de granizo de gran tamaño y densas capas de niebla.
Las condiciones provocaron una reducción considerable de la visibilidad y estuvieron acompañadas de intensas precipitaciones, generando inestabilidad meteorológica en la región.
