Una intensa tormenta sorprendió al norte de Alemania y convirtió calles en ríos de agua y hielo tras una combinación de lluvias torrenciales y una fuerte granizada registrada el pasado lunes.
Las mayores afectaciones ocurrieron en la región de Westmecklenburg, especialmente en el distrito de Ludwigslust-Parchim, donde localidades como Wittenburg, Hagenow y Zarrentin reportaron inundaciones, daños materiales y acumulación de granizo de hasta cinco centímetros de diámetro.
Los servicios de emergencia atendieron alrededor de 170 incidentes en pocas horas. Viviendas, comercios y sótanos resultaron afectados, además de que árboles caídos provocaron daños en carreteras y la interrupción del servicio ferroviario hacia Hamburgo.
Especialistas explicaron que la intensidad del fenómeno estuvo relacionada con el choque entre aire frío en las capas altas de la atmósfera y una masa de aire cálida y húmeda en superficie, condiciones que favorecieron la formación de tormentas severas.
Aunque estos eventos son comunes durante el verano europeo, el crecimiento urbano aumenta los riesgos, ya que el concreto y los sistemas de drenaje limitan la capacidad de absorber grandes cantidades de agua en poco tiempo.
