En un encuentro considerado histórico para el cristianismo contemporáneo, el papa León XIV recibió en el Vaticano a Sarah Mullally, máxima autoridad de la Iglesia anglicana y primera mujer en encabezar la Iglesia de Inglaterra, con quien reiteró su disposición de seguir trabajando para reducir las diferencias entre ambas confesiones.
La reunión marca un momento relevante en la relación entre la Iglesia católica y la Comunión Anglicana, especialmente por el contexto de tensiones históricas derivadas de temas como la ordenación de mujeres y el nombramiento de Mullally como líder espiritual del anglicanismo mundial.
Durante el diálogo, el pontífice reconoció que en los últimos años se han sumado nuevos desafíos a una relación ya marcada por antiguas divisiones doctrinales. Sin embargo, dejó claro que su intención es mantener la línea de acercamiento impulsada por sus predecesores y continuar buscando caminos de entendimiento entre ambas iglesias.
León XIV señaló que, pese a las diferencias que persisten, el compromiso por la unidad cristiana sigue siendo una prioridad, especialmente en un contexto global donde la cooperación entre líderes religiosos resulta cada vez más necesaria.
Por su parte, Mullally agradeció al Papa por recibirla en lo que representa su primera visita internacional desde que asumió el cargo el mes pasado, destacando la importancia simbólica y pastoral del encuentro.
La arzobispa subrayó que tanto ella como el pontífice comparten la responsabilidad de anunciar el Evangelio con mayor claridad y cercanía ante los desafíos actuales de la sociedad, apostando por una visión de fe que privilegie el diálogo, la reconciliación y el trabajo conjunto.
Hace apenas algunos años, una reunión de este nivel entre ambas figuras habría parecido improbable debido a las profundas diferencias institucionales y teológicas. No obstante, el encuentro en el Vaticano refleja una nueva etapa de apertura que busca fortalecer los puentes entre dos de las tradiciones cristianas más influyentes del mundo.
