En una ceremonia cargada de simbolismo religioso y arquitectónico, el papa León XIV encabezó la inauguración de la Torre de Jesús de la Basílica de la Sagrada Familia, una obra que convierte al emblemático templo de Barcelona en la iglesia más alta del mundo.
El acto coincidió con el centenario luctuoso del arquitecto Antoni Gaudí, creador del proyecto, y reunió a miles de fieles, así como a los reyes de España y al presidente del Gobierno español. Durante la ceremonia, el pontífice bendijo la nueva torre y presenció el encendido por primera vez de la gran cruz que corona la estructura.
Frente a la multitud congregada en el exterior de la basílica, León XIV rindió homenaje al legado de Gaudí, a quien definió como el “arquitecto de Dios”, al destacar la profunda inspiración espiritual que marcó cada etapa de la construcción del recinto.
El líder de la Iglesia católica también reconoció el trabajo de las generaciones de personas que han participado en la edificación del templo, una obra iniciada hace más de un siglo y que continúa avanzando hacia su conclusión.
Durante su mensaje, el pontífice destacó a la Sagrada Familia como un espacio de encuentro y reconciliación, al señalar que su significado trasciende la arquitectura para convertirse en un símbolo de unidad y convivencia.
La Torre de Jesús forma parte del conjunto de 19 torres proyectadas para la basílica. Doce de ellas están dedicadas a los apóstoles, mientras que otras corresponden a la Virgen María y a los cuatro evangelistas. Con la conclusión de la torre principal, considerada una de las etapas más importantes del proyecto, la atención se centrará ahora en la construcción de la fachada de la Gloria, acceso principal del templo y uno de los elementos pendientes más ambiciosos de la obra.
Aunque la culminación total de la Sagrada Familia aún podría requerir varios años de trabajo, la inauguración de la Torre de Jesús marca un momento histórico para uno de los monumentos más representativos de España y de la arquitectura religiosa contemporánea.
