La exploración espacial dio un paso significativo este lunes, cuando la cápsula Orión de la NASA alcanzó la mayor distancia jamás registrada por una misión tripulada respecto a la Tierra, superando una marca que permanecía intacta desde 1970.
De acuerdo con datos de la agencia estadounidense, la nave —parte de la misión Artemis II— rebasó el récord establecido por el Apolo 13, al alejarse más allá de los 400 mil kilómetros del planeta. El hito se concretó mientras la cápsula se dirigía hacia la órbita lunar, en una fase clave de su recorrido.
La misión, que despegó días atrás desde Cabo Cañaveral, en Florida, contempla un viaje de diez días con el objetivo de orbitar la Luna y regresar de forma segura a la Tierra. A bordo viajan cuatro astronautas: Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, junto con Jeremy Hansen, representante de Canadá.
Durante el sobrevuelo, la tripulación también alcanzó su propio registro al situarse a más de 406 mil kilómetros de la Tierra. Uno de los momentos más relevantes ocurrió cuando la nave pasó detrás de la Luna, permitiendo a los astronautas observar directamente la cara oculta del satélite natural.
A través de fotografías y reportes enviados a la NASA, los tripulantes describieron variaciones de color en la superficie lunar, con tonalidades que van del café al azul. Estas observaciones podrían aportar información valiosa sobre la composición mineral y la antigüedad del terreno lunar, fortaleciendo el conocimiento científico sobre nuestro satélite.
Tras completar esta etapa, Orión ya ha salido de la influencia gravitacional de la Luna y comenzó su trayecto de regreso. Se prevé que la cápsula americe el próximo viernes, concluyendo así una misión que marca el retorno de vuelos tripulados a la órbita lunar después de más de medio siglo.
Más allá del récord, Artemis II representa un paso estratégico en los planes de Estados Unidos para establecer una presencia sostenida en la Luna y avanzar hacia futuras misiones tripuladas a Marte.
