Netflix renunció en febrero de 2026 a la que habría sido una de la mayores apuestas económicas de toda su historia (72.000 millones por los estudios y el catálogo de Warner Bros.), ante una contraoferta de Paramount que no quiso igualar. El episodio expone con precisión una de las debilidades del que sigue siendo el principal servicio de streaming del mundo: doce años de contenido propio y exclusivo no pueden competir frente a un siglo de franquicias ajenas.
Los negocios. En diciembre de 2025, Netflix anunció un acuerdo con Warner Bros. Discovery valorado en 72.000 millones de dólares para hacerse con sus estudios y HBO Max. Dos meses después Paramount Skydance elevó su oferta a 31 dólares por acción, frente a los 27,75 que Netflix había pactado, y Warner se inclinó hacia esta nueva propuesta. Netflix renunció a igualarla. “La transacción que negociamos habría creado valor para los accionistas, pero siempre hemos sido disciplinados, y al precio que requería igualar la última oferta, el trato ya no era financieramente atractivo”, dijo la compañía en un comunicado.
Se busca catalogo. Más allá de las finanzas, el negocio fallido revela que Netflix buscaba algo que solo se consigue con tiempo (o mucho dinero): catálogo. Warner, Disney o Universal acumulan décadas de franquicias y personajes icónicos, pero Netflix solo tiene un historial de doce años. Es la mejor explicación para que la plataforma estuviera dispuesta a hacer una propuesta económica muy elevada. Parece obvio pensar que Netflix, ahora que ha concluido ‘Stranger Things’, busca un éxito comparable: al fin y al cabo, la serie de los Duffer le ha proporcionado más de mil millones de dólares en ingresos desde 2020. y puede atribuirse el fichaje de más de dos millones de suscriptores.
