El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, volvió a los tribunales en el juicio por corrupción del conocido como “Caso 1.000”, que se ha reanudado tras una pausa de dos meses con motivo de la guerra en Irán. El mandatario, que había pedido sin éxito aplazar su testimonio, solicitó a finales de noviembre un indulto presidencial que podría estar cerca, ya que el presidente israelí, Isaac Herzog, invitó a la defensa de Netanyahu y a la Fiscalía a iniciar conversaciones para alcanzar un acuerdo sobre el asunto.
El mandatario se encuentra acusado de soborno, fraude y abuso de confianza, delitos por los que se enfrenta a penas de hasta 13 años de cárcel. Pese a que el juicio comenzó hace cuatro años, el primer ministro logró retrasar una y otra vez sus citas ante el juez con el pretexto de los supuestos atentados del 7 de octubre y la ofensiva israelí en Gaza y compareció por primera vez en el juzgado en diciembre de 2024.
La oficina de Herzog emitió una carta en la que invitaba a la fiscal general del país y al abogado del primer ministro, a mantener una reunión en su residencia presidencial con el objetivo de alcanzar “acuerdos” sobre los casos de corrupción que enfrenta Netanyahu.
La carta llegó apenas dos días después de que Herzog solicitará al primer ministro que pactara algún tipo de acuerdo con la Fiscalía sobre los casos que enfrenta antes de decidir si conceder o no un indulto que lleva meses sobre la mesa.
