Durante la mañana de este martes 3 de marzo, la Luna se pintó de rojo cuando atraviese la sombra de la Tierra durante un eclipse lunar total. Esto se debe a que los eclipses lunares se producen cuando nuestro planeta se desliza entre el Sol y la Luna, lo que impide temporalmente que la luz del Sol incida sobre toda la superficie lunar.
En el mundo de la ciencia, el eclipse lunar total es considerado el más dramático, por lo que suele denominarse Luna de Sangre, en referencia al color rojizo que adquiere la Luna. Por ello, cualquiera que se encuentre en el lado de la Tierra donde sea de noche, o esté más oscuro, puede observar la Luna roja, aunque todo dependerá de la región.
Actualmente se sabe que existen distintos tipos de eclipses lunares que se pueden observar en Norte y Centroamérica. Sin embargo, lo que se ve depende de la profundidad a la que la Luna se adentre en la sombra de la Tierra, la cual consta de una parte interior mucho más oscura, conocida como umbra, y una parte exterior llamada penumbra.
Cuando la Luna abandonó la sombra de la Tierra, este proceso se invirtió. La superficie lunar se blanqueó y se hizo mucho más brillante a medida que la Luna se deslizó lentamente fuera de la umbra y luego de la penumbra. El eclipse lunar terminó en Guatemala, aunque en algunos lugares de Norteamérica todavía se puede apreciar mejor.
