La República Democrática del Congo enfrenta uno de sus brotes de ébola más graves, con un saldo de mil 960 personas fallecidas y 4 mil 294 casos confirmados, de acuerdo con el último reporte de las autoridades sanitarias.
Actualmente, 722 pacientes permanecen aislados u hospitalizados, mientras que 849 personas han logrado recuperarse. La transmisión del virus continúa activa en cuatro de las cinco provincias afectadas: Ituri, Kivu Norte, Alto Uelé y Tshopo.
Ituri se mantiene como el principal foco de contagios, mientras que Kivu Sur acumula 73 días sin registrar nuevos casos confirmados, lo que representa una señal favorable de contención.
La Organización Mundial de la Salud mantiene vigilancia sobre la situación, que se complica debido a que el brote corresponde a la cepa Bundibugyo del ébola, para la cual todavía no existe una vacuna aprobada.
El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo y se concentra principalmente en Ituri, una región que además enfrenta problemas de seguridad por la presencia de milicias armadas.
Los ataques han provocado el desplazamiento de comunidades y dificultan el trabajo de los equipos médicos, especialmente para detectar casos, aislar pacientes y mantener la vigilancia epidemiológica.
La combinación entre la propagación del virus y la inseguridad mantiene en alerta a las autoridades sanitarias en el país africano.