El presidente de Paraguay, Santiago Peña, enfrenta un juicio político luego de presentar su renuncia en medio de una grave crisis bancaria que provocó el congelamiento de los ahorros de casi tres millones de clientes de Ueno Bank, equivalente a cerca de la mitad de la población del país.
La crisis comenzó cuando el Banco Central detectó que la entidad tenía un nivel de solvencia inferior al 50 por ciento del mínimo legal y ordenó su proceso de resolución. La situación desató protestas en Asunción y otras ciudades, donde miles de personas exigieron la devolución de su dinero, incluso de fondos públicos y previsionales.
Legisladores opositores acusaron a Peña de conflicto de intereses y de favorecer al banco mediante decisiones regulatorias y depósitos de recursos estatales. El mandatario había tenido acciones en el grupo Ueno Holding, que vendió en marzo de 2025.
Tras perder el respaldo de su propio partido, Peña anunció su renuncia; sin embargo, el Congreso no la aceptó y la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad iniciar el juicio político. La Fiscalía también abrió una investigación penal por la supervisión del banco y la colocación de fondos públicos.
Ahora, el mandatario permanece en el cargo mientras se desarrolla el proceso y solicitó al Senado 72 horas para preparar su defensa, luego de recibir un expediente de 15 páginas con cerca de 300 folios. Peña aseguró que comparecerá para defenderse y responder a las acusaciones.
Mientras tanto, las protestas continúan y el país permanece en medio de una crisis institucional y financiera.
