En plena celebración de Año Nuevo un incendio arrasó con una reconocida iglesia de Ámsterdam, que data del siglo XIX, lo que ocasionó decenas de hogares evacuados durante la víspera de Nochevieja. Afortunadamente, el accidente no dejó víctimas ni heridos.
El incendio se reportó cerca de la 1 de la madrugada en la histórica iglesia Vondelkerk, de 1872. Las llamas se concentraron en la torre principal de la histórica construcción, y los bomberos recién lograron combatir el fuego pasadas las 8 de la mañana.
La torre de 50 metros de altura se derrumbó y el techo sufrió graves daños, pero se espera que la estructura permanezca intacta, según informaron las autoridades de Ámsterdam.
Gran parte del tejado de la iglesia se derrumbó, dejando solo en pie los muros perimetrales. Tras horas de intervención, los bomberos declararon el incendio bajo control a última hora de la mañana, descartando la posibilidad de nuevos derrumbes.
La policía y el departamento de bomberos de Ámsterdam dijeron que estaban investigando y aún no tenían comentarios sobre la causa del incendio en la iglesia, que fue construida en 1872.
Como parte del operativo, las autoridades evacuaron decenas de hogares cercanos a la iglesia, frente al riesgo de derrumbe y de propagación de las llamas, por la enorme cantidad de chispas y objetos de madera que salían despedidos de la Iglesia.
La víspera de Año Nuevo de 2025 marcó el último año antes de que entre en vigor la prohibición nacional de la venta de fuegos artificiales a los consumidores.
Era el último año antes de la prohibición prevista de los fuegos artificiales no oficiales, por lo que los holandeses los compraron en grandes cantidades.
Según la Asociación Holandesa de Pirotecnia, los juerguistas gastaron la cifra récord de 129 millones de euros (151 millones de dólares) en fuegos artificiales.
Algunas zonas habían sido designadas como zonas libres de fuegos artificiales, pero esto pareció tener poco efecto.
Médicos de emergencias, agentes de policía, bomberos y políticos locales y nacionales han hecho campaña por la prohibición durante años.
“Amsterdam ha perdido uno de sus monumentos más íntimos”, declaró la alcaldesa de la ciudad, Femke Halsema, destacando el valor sentimental de la iglesia para los vecinos.
