Cuba enfrentó apagones generalizados este lunes que dejaron a más del 58 % del país sin electricidad durante horas, especialmente en el horario de mayor demanda, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE). Este nuevo corte se produce en un contexto de grave crisis energética que arrastra al país desde el verano de 2024.
La crisis se debe a problemas estructurales profundos: falta de divisas para importar suficiente combustible y constantes fallas en plantas termoeléctricas obsoletas, que son el pilar del sistema de generación. Actualmente varios de estos centros están fuera de servicio por averías o mantenimiento, y muchas plantas auxiliares no operan por escasez de diésel, fueloil o lubricantes.
La Unión Eléctrica reportó una capacidad de generación muy por debajo de la demanda, provocando un déficit de casi 2 000 megavatios que obliga a apagar sectores completos para evitar un colapso total.
Expertos independientes señalan que la crisis es consecuencia de años de infrafinanciación y falta de inversión en infraestructura energética, una situación que ha debilitado aún más la economía nacional.
Los prolongados cortes de luz no sólo afectan hogares, sino también servicios esenciales, la producción y el abastecimiento de alimentos, y han sido una de las causas de protestas y descontento social en los últimos meses.
El Gobierno cubano atribuye parte de la crisis a sanciones externas que dificultan la importación de combustible, aunque la falta de soluciones estructurales sigue siendo evidente.
