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En México, 9 de cada 10 personas Trabajadoras del Hogar son mujeres

Fue en el año 1988 cuando se proclamó el 30 de marzo como el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, por medio del primer gran Congreso de Trabajadoras del Hogar, que tuvo lugar en Bogotá, Colombia.

En esa reunión se discutieron muchos asuntos, pero los de mayor interés fueron la gran discriminación que sufren las personas que se dedican a este trabajo, la falta de leyes que les amparan, el establecimiento de un pago digno por su labor y el derecho a una protección social por parte de los estados.

Estos argumentos llevaron a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a interesarse en el tema y proclamar en 2011, por medio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un tratado histórico donde se creaba un Convenio para asegurar el Trabajo Decente para los Trabajadores/as Domésticos, generando así el primer documento regulatorio de este tipo de actividad económica.

En México, el reconocimiento formal de las trabajadoras del hogar ha avanzado en los últimos años. Desde 2019 se implementó un programa piloto para su incorporación al IMSS, y a partir de 2022 se volvió obligatorio registrarlas ante esta institución.

Sin embargo, en la práctica, la implementación de estas medidas ha sido lenta. Muchas trabajadoras continúan laborando sin contrato, sin horarios definidos y con salarios por debajo de lo establecido.

Es importante diferenciar las labores domésticas realizadas en casa, generalmente no remuneradas y realizadas por integrantes de la familia, a las actividades llevadas a cabo por las trabajadoras del hogar que han definido que se les denomine así precisamente porque exigen en primera instancia, que se les reconozca como empleadas y que con esta condición, tengan acceso a sus derechos:
* Nueve horas de descanso nocturno continuo;
* Descanso diario de tres horas entre el horario matutino y el vespertino;
* Un descanso semanal de día y medio;
* Contar con una habitación cómoda e higiénica;
* Alimentación sana y suficiente;
* Pago anual de 15 días de salario por concepto de aguinaldo o parte proporcional, según sea el caso;
* Trato digno, respetuoso y amable

Este trabajo contempla muchas actividades entre las cuales destacan:
* La limpieza y orden del hogar.
* Trabajos manuales de gran demanda (por ejemplo, en las haciendas, la recolección de la cosecha, la doma de caballos o el mantenimiento de las máquinas)
* Cuidado de los niños.
* Cuidado de los ancianos.
* Elaboración de alimentos.
* Planchado y arreglos de prendas de vestir.
* Conducción de coches.
* Cuidado y poda de los espacios vegetales (jardines).
* Mantenimiento del hogar (plomería, electricidad, pintura de la fachada, etc.)

En México, el trabajo doméstico remunerado sigue siendo una de las ocupaciones más feminizadas: nueve de cada diez personas que lo realizan son mujeres, muchas de ellas provenientes de contextos vulnerables. 

A nivel general, el mercado laboral mexicano mantiene altos niveles de empleo informal: en el cuarto trimestre de 2025, la tasa de informalidad se ubicó en 55% de la población ocupada. 

Además, una proporción significativa de quienes se dedican a este trabajo carece de prestaciones básicas. Se estima que siete de cada diez no tienen acceso a seguridad social y que menos del 5% está afiliado al IMSS, a pesar de que la ley ya establece esta obligación para las personas empleadoras. 

Este día pone sobre la mesa una realidad persistente: aunque su trabajo es fundamental para el funcionamiento de millones de hogares, continúa siendo uno de los menos valorados y con menor acceso a derechos laborales.