Un terremoto de magnitud 7.1 registrado en la prefectura de Kumamoto, al suroeste de Japón, podría estar relacionado con la acumulación de tensión en una falla geológica que permaneció activa durante los últimos diez años.
Especialistas señalan que el movimiento comparte características con los sismos de 2016, cuando dos fuertes terremotos de magnitud 6.5 y 7.3 afectaron la misma región.
El profesor de sismología Shinji Toda explicó que la falla Hinagu habría acumulado presión desde aquellos eventos, debido al aumento de actividad sísmica registrado durante la última década. De acuerdo con sus análisis, el reciente terremoto habría ocurrido bajo un mecanismo similar al de los movimientos anteriores.
El sismo ocurrió a 16 kilómetros de profundidad y estuvo asociado a una falla de desgarre, donde dos bloques de terreno se desplazan en direcciones opuestas.
Aunque la Agencia Meteorológica de Japón aún no confirma una relación directa con los terremotos de hace una década, expertos mantienen abierta esta posibilidad y advierten que podrían registrarse más movimientos en los próximos días.
Hasta ahora, autoridades reportan 18 personas fallecidas, miles de evacuados y daños que dejaron a decenas de miles de hogares sin electricidad y agua potable.