El refresco rojo con letras blancas que todos reconocemos parece estar en todas partes. Su imagen está tan presente en la publicidad y en la cultura popular que resulta fácil creer que se vende en cualquier país del mundo. Sin embargo, a pesar de que la marca tiene presencia en más de 200 países y territorios, existen tres naciones donde no se comercializa de manera oficial: Cuba, Corea del Norte y Rusia. En cada caso, su ausencia no se debe al azar, sino a contextos políticos, económicos e ideológicos muy específicos.
En Cuba, tras la Revolución (en 1960), el gobierno nacionalizó numerosas empresas extranjeras. Ante este escenario, la compañía decidió abandonar el país. Hoy en día, sí se puede encontrar esta bebida, pero solo en hoteles, restaurantes y tiendas que operan con divisas, aunque llega mediante importaciones indirectas y a precios considerablemente más altos que en otros lugares.
La situación en Corea del Norte es aún más restrictiva. Debido a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y a la ideología del régimen, la bebida nunca ha tenido presencia oficial en el país. El caso más reciente es el de Rusia, que se sumó a esta lista en 2022. Como respuesta a la invasión de Ucrania, la compañía suspendió sus operaciones en el país como forma de protesta. En los tres países existen alternativas, pero encontrar el refresco original resulta complicado o imposible.
