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El menú de la reina Isabel durante su única visita a España

El mes de octubre de 1988 marcó todo un hito para nuestro país: la reina Isabel II de Inglaterra iba a realizar una visita de Estado a España. Era la primera vez que un monarca británico nos visitaba oficialmente, y se produjo dos años después de que el rey Juan Carlos I visitara de manera oficial como monarca al Reino Unido. Las relaciones entre ambos países siempre han sido, digamos, tensas, hasta el punto de que la reina inglesa jamás volvió a poner un pie en suelo español.

El periplo real británico estaba programado entre los días 17 y 21 de octubre de aquel año 1988, y tenía una abultada agenda que llevó a la reina, su marido, el consorte príncipe Felipe de Edimburgo, y todo su séquito, por distintas ciudades de nuestro país, siempre bien acompañada y con banquetes dignos de su posición. La visita arrancó en Madrid y, además de pasar por La Zarzuela, el Palacio Real y el Escorial, tuvo un almuerzo en el Palacio de la Moncloa durante la segunda jornada del viaje, con Felipe González como anfitrión.

Por aquel entonces seguía era Julio González de Buitrago el jefe de cocina de la Moncloa, posición que ocuparía durante más de treinta años, como bien ha relatado en su goloso libro La cocina de la Moncloa (Espasa, 2014). Si la Casa Real ya estaba agitada por la llegada de los monarcas británicos, las cosas no estaban más calmadas en Moncloa, pues el acto tuvo la mala suerte de coincidir con un importante viaje del presidente de Gobierno a Suiza, imposible de aplazar. González y el ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, tendrían que salir escopetados al aeropuerto prácticamente al acabar el almuerzo real.

Solo era la puntilla de un acontecimiento que ya por sí solo generaba nervios y agitación al jefe de cocina y todo su equipo, no solo por la importancia protocolaria de los propios huéspedes que marcaba un hito histórico, sino también porque la reina británica no era precisamente parca en exigencias en la mesa.

Nada de ajo y pastas de postre pálidas
Tras desembarcar a mediodía, los reyes británicos fueron recibidos en El Palacio de El Pardo por los monarcas españoles; un encuentro familiar más privado pues, no lo olvidemos, Isabel II y Juan Carlos I eran primos terceros, con la reina Victoria como tatarabuela común. Aquel primer día hubo una primera cena de gala en el Palacio Real de Oriente, pero el verdadero ritmo frenético de visitas y traslados arrancaría al día siguiente.