Ecuador enfrenta una creciente amenaza por el fenómeno de El Niño, que podría alcanzar una intensidad excepcional durante los últimos meses de 2026 y prolongar las lluvias hasta marzo de 2027, según proyecciones climáticas internacionales.
La situación ya genera preocupación en las zonas costeras, donde las fuertes precipitaciones han provocado inundaciones y afectado a miles de familias. En Guayaquil, las lluvias registradas durante octubre superaron ampliamente los promedios históricos.
De acuerdo con organismos meteorológicos, el calentamiento del océano Pacífico podría alcanzar niveles superiores a los registrados durante el episodio de 2015 y 2016. Sin embargo, los especialistas advierten que esto no significa necesariamente que las lluvias serán récord en todo el territorio ecuatoriano.
Entre las zonas afectadas se encuentran Guayas, Manabí, Los Ríos y El Oro, donde existe riesgo de desbordamientos de ríos, deslaves y daños en caminos y cultivos.
Las autoridades mantienen el monitoreo de las condiciones climáticas, mientras expertos señalan que la evolución del fenómeno durante noviembre y diciembre será clave para determinar su impacto en los próximos meses.
