China y comunidades chinas en todo el mundo dieron la bienvenida al Año Nuevo Lunar, marcado esta vez por el Caballo de Fuego, en una festividad que moviliza a millones de personas y combina tradición, simbolismo y grandes celebraciones públicas.
La fecha está acompañada por el “chunyun”, considerado el mayor movimiento anual de población del planeta. Solo en la víspera, el Ministerio de Transporte contabilizó más de 194 millones de desplazamientos interregionales, principalmente por carretera, mientras familias regresaban a sus ciudades natales para la tradicional cena de Nochevieja. Vestidos de rojo, entre luces y fuegos artificiales —que según la leyenda ahuyentan al monstruo Nian— millones compartieron banquetes en hogares y restaurantes.
La gala televisiva de CCTV volvió a ser el programa más visto del país, con artes marciales, robots humanoides y la participación especial de la Compañía de Danza Jesús Carmona.
En Qingtian, jóvenes criados en España regresaron para reencontrarse con sus raíces. En Sídney y Melbourne hubo danzas del león y entrega de hongbao; en Bangkok las celebraciones fueron más sobrias por el luto oficial; y en Yokohama la fiesta ocurrió en medio de tensiones diplomáticas con Pekín.
En Hong Kong, un espectáculo de drones iluminó el cielo con figuras de caballos sobre el Paseo Marítimo de Wan Chai.
El Caballo es el séptimo animal del zodiaco chino, sistema que combina 12 animales con cinco elementos —metal, madera, agua, fuego y tierra— bajo los principios del Yin y el Yang. Asociado con vitalidad y dinamismo, este signo rige a quienes nacieron en años como 1942, 1954, 1966, 1978, 2014 y 2022, dentro de una tradición que mezcla filosofía, religión y astrología en la cultura china.
